La negritud de la noche se profundiza en mis pupilas y no deja observar el halo de luz que desprende tu interior. Te busco y te encuentro en cada rincón de mi ser, incansablemente voy buceando las fondas mas profundas de mi interior en búsqueda de lo que hasta algún momento del tiempo infinito creía inalcanzable, tu amor.
Recuerdo tiempos añejos que se desvelan en noches de solitaria presencia y marcada ausencia, cuando aun no conocía la profundidad de tus sentires, pero te sentía.
Arduo fue el trabajo del currante del amor, en búsqueda de conseguir lo que para aquel entonces suponía una empresa prácticamente imposible de lograr, aunque siempre esta presente el dicho que todo aquello que parece imposible no lo es tan así, sino que conseguirlo tarda un poco mas.
Bajo todos los medios fui descubriéndote en mis sueños, innumerables noches de desvelo continuo intentando conocerte en mis realidades oníricas, pensándote, imaginándote, sintiéndote en la profundidad de la realidad paralela que plantea la imaginación inconciente que se manifiesta cuando dejamos que nuestros parpados caigan, nuestra mente repose y el mágico mundo de los sueños tome su curso normal en búsqueda de una nueva experiencia que nos brinde un mundo de "realidad inconciente".
Recuerdo haber soñado una de aquellas noches mi estancia a tu lado, la perfecta comunión entre lo divino y lo terrenal, entre lo místico y lo mágico, entre las dos verdades que son solo una, la que plantea Rastafar I.
En aquel sueño podía observar un paisaje de cerros encumbrados, regados con las conformaciones pedregosas de prehistóricos arroyos que seguramente servían de choque a las cristalinas aguas que descendían de los picos de las montañas que se encontraban a unos cuantos kilómetros de allí. Las praderas eran verdes, resplandecientes, las gramíneas eran vastas y las tonalidades iban desde el oliva al fosforescente, recorriendo todas las tonalidades del color que simboliza la esperanza.
Dos grandes colinas estaban emplazadas a los costados de un valle de proporciones gigantescas, se podía observar la puesta del sol entre las conformaciones montañosas del lado del poniente y por las mañanas el alumbramiento de la estrella desde el naciente. En medio del valle un lago profundo de aguas transparentes relucía ante los rayos penetrantes de la estrella mayor, y por las noches el brillo de la luna que se reflejaba en el estanque dejaba entrever la danza nocturna de los peces que danzaban, saltando de un lado al otro por encima del líquido incoloro.
Las colinas llevaban sus respectivos nombres, la que se encontraba al norte se llamaba "la colina del conocimiento", a su vez, la que estaba emplazada del lado sur llevaba como nombre "la colina de la vida". A un costado del lago, al pie de la colina de la vida, se encontraba una pequeña cabaña confeccionada en su totalidad de la madera de los pinos que circundaban el lugar, su techo a dos aguas era también del mismo material, al igual que el acogedor piso de tablas. Detrás de la vivienda un corral con animales, vacunos, caprinos, ovinos, y equinos, degustaban sus raciones diarias de fardos y maíz. En una de las esquinas del corral, un tanque y un alto molino daban el elemento vital para saciar la sed de los animales.
Mi sueño lentamente me fue acercando hacia la cabaña, la visión se comenzó a empapar del lugar y empezó a tomar dimensión de lo familiar que me resultaba aquella imagen.
La visión de mi sueño se acerco hacia uno de los ventanales que se encontraba en una de las paredes laterales de la casa, precisamente la que daba al salón.
Mi percepción onírica se acerco y observó cuatro personas. Forzando yo mismo a mí propio sueño, inconcientemente, lo obligue a que fijara su visión más allá y que enfoque a los integrantes de aquella familia.
Me observaba a mí mismo, si, era yo en aquel lugar soñado, mi fisonomía era distinta, mis largos dreads y mi barba habían modificado mi aspecto. Ya no era mas un rasta de corazón solamente, ahora si, era un rasta ante el mundo...
Me encontraba sentado en un cómodo sofá deleitándome con el movimiento ancestral de las llamas de una hoguera que se mostraba inalterable en un hogar a una esquina de la habitación.
A mi lado, una mujer, la mujer de mi vida, aquella por la cual había decidido con una pequeña barca transitar río arriba el cause mas ancho del mundo, e internarme en las correntadas tumultuosas de la corriente pedregosa, y rescatar de la oscura cueva su corazón para finalmente resguardárselo toda la vida.
La mujer de mi vida, ¿quien hubiera dicho que la encontraría finalmente?, quien me podría haber asegurado que en mi existencia y mi transitar por este mundo podría encontrar quien me llenase el alma de una forma tan completa, que me descubriera mis sentires mas profundos, que no claudicara en encontrar el amor hasta que yo no haga lo necesario para poder hacérselo sentir. La mujer de mi vida, sencilla y humilde, con mucho pasado pero con un presente radiante, con el brillo esplendoroso en su alma y bien guardado en el cajón de los recuerdos sus momentos de oscuridad, para solo sacarlos a flote cuando yo necesite escribir unas pocas líneas de algún poema corroído con las heridas de amores pasados o un escrito sombrío sobre la realidad de una mujer golpeada en los sentimientos. Mi musa, mi amor prohibido, mi amor divino, mi amor real, mi Reina, mi mujer, mi Empress...
Era solo ella, la que se encontraba a mi lado, y me protegía, y me cuidaba, y me sentía tan suyo como yo la sentía mía, y se percibía en el aura mágica e imperceptible ante los ojos de los mortales la realidad del sentimiento, la fehaciente y consecuente lucha que habían lidiado ambos para hacer realidad aquello que comenzó siendo solo un sueño, y lentamente fue tomando su forma, hasta llegar a ser una realidad.

La comunión era inexpugnable, no existían guerras ni tentaciones, ni hambre ni odios, ni credos ni ateismos que pudiesen romper lo inalterable de aquel amor. Rastafar I les había enseñado la verdad. La que escondieron durante siglos y milenios las hordas de falsos profetas y organismos organizados que lo único que perseguían era la ostentación de poder de las estructuras religiosas por encima de los pueblos, creando de esta forma un gran halo de incursión y confusión mental, sin dejar al libre albedrío de los seres humanos la posibilidad de encontrar a Jah en su corazón y de ser felices descubriendo la real verdad. ¿Y cual es esa verdad?, La verdad es que solo quien lo siente lo sabe y solo quien lo sabe lo siente, es por ello que estoy decidido a contar lo que yo siento:
"Su majestad el Emperador Hile Selassie I, Rey de Reyes, León Conquistador de la Tribu de Juda, ha llegado al mundo, ni mas ni menos que dos mil años posterior a la muerte y resurrección de Jesús. Como esta bien entendido, la realidad cíclica divina que pergenio Dios es tan excelsa que no deja lugar a ningún tipo de dudas. Son ciclos que van de los dos mil a los tres mil años, nace un hombre que cambia el curso de la historia y que derriba el imperio de alguna u otra forma: escapando junto a su pueblo hacia otras tierras (como lo ha hecho Moisés y su éxodo de Mitzraim), o bien, como lo hizo Selassie, porque vamos!, que Rastafar I es una realidad, y haciendo una proyección a futuro será Rastafar I con la ayuda de Jah quien perdure en el tiempo y sean los fundadores de una nueva raza en el planeta tierra, de hombres nuevos, de manos limpias y corazones puros. Es que el Mesías ya ha llegado, y era hora, bastante se demoro Dios en remediar su error de dos mil años atrás con haber enviado a Jesús como cordero a un mundo de carnívoros desalmados como lo era para aquel entonces el Imperio Romano y sus ejércitos de masas humanas dominadas por la mano inclaudicable de los Cesares y otras yerbas.
Dios envió esta vez a Selassie como un León, ni más ni menos, para que se coma a los hombres de la Babilón en los Coliseos Romanos, o... en los estadios de Fútbol Americano...
Hile Selassie I, "aterrizo" al mundo para internarse en los corazones de los guerreros, para hacerlos fuertes y para inculcarles la rectitud, el camino imprescindible que debe seguir todo Rasta a lo largo y a lo ancho del transcurso de su vida.
La rectitud en todos los aspectos de la vida, no solo en la lucha consecuente contra el imperio dominante, sino la rectitud en el respeto para con sus semejantes, sus próximos, sus prójimos, el respeto en el amor, en la sabiduría, en la ganjah... el respeto a la vida, el respeto a la muerte, el respeto a Jah...
Pero cuando los leones se desatan y emigran hacia la mente, no hay mejor remedio que canalizarlos, domarlos, tranquilizarlos con un poco de cultura, porque de eso se trata, Selassie nos enseño a ser cultos también, y a ser trabajadores, y a entender que se debe obtener en la vida una perfecta concordancia entre lo material y lo espiritual, que ello será lo que nos mantendrá vivos y sanos en esta Babilonia política, corrupta, déspota en la que habitamos.
Selassie nos abrió los sellos, nos hizo obtener una apertura de conciencia y de percepción de la realidad del mundo entero que no tiene precedentes en la historia universal. Es verdad, solo quien lo sabe lo siente, y quien lo siente lo sabe. Pero como yo lo siento y lo se, estoy capacitado para decírselo a quien también lo siente y lo sabe.
Creo que Selassie va mas allá de Moisés inclusive, porque situándonos en el contexto internacional en el cual el pueblo Judío hace cuatro mil años emigro de las garras del faraón, podemos arrojar en claro que el escape del imperio se produjo en una porción de territorio un tanto acotada, pequeña y minúscula, en comparación de lo que hará Rastafar I en el mundo de la mano del León Conquistador y de la fuerza inviolable de Jah Rastafar I.
Nosotros, los Rastas, somos el futuro, véalo quien lo quiera ver, obsérvelo quien pueda, y disfrútelo quien lo sienta, somos parte del presente, y seremos protagonistas del futuro, nuestros nietos, nuestra descendencia mas lejana nos recordaran como los grandes guerreros que iniciaron una lucha inclaudicable contra un Imperio imperante a nivel mundial, que lo único que tenia en sus planes, era llevar a cabo un demoníaco plan de dominio de masas, de opresión de mentes, de sumisión de cuerpos; todo en post del desarrollo de un sistema de economía neoliberal que lleve a los déspotas poderosos a obtener cada vez mayor poder y a los obreros y trabajadores, pertenecientes a las clases medias y medias bajas, desalmados hombres de curro, que solo esperan que llegase el día domingo de la misa corrupta e hipócrita de los curas pervertidos de todas las iglesias del mundo para poder ir a probar el cuerpo de cristo y elevar salmos al señor crucificado y no viviente.
Todo el mundo cree que vendrá Dios de los cielos y salvara a todo el planeta, que todos serán perdonados y habrá regocijo en la gente... Bueno, es un pensamiento, delirante, y después a mí me han llamado loco por momentos...

Mientras ellos no encuentren su verdadero sentido en esta tierra, mientras no descubran a su Jah interior, no existirán Dioses en los cielos que salven a nadie. De los cielos solo esperen lluvias, granizos, el magnificente Sol, la mitológica luna, los pajaritos, los cometas y las estrellas, después... mas allá de aquello... no hay nada.
"Levanta una piedra y allí me encontraras", decía el "hippie" de Jesús, y si, así es gente linda, ¿Por qué no se preocupan en encontrar a Dios en su interior antes de rezarle tanto a los cielos?, ¡¿no se dan cuenta que el habita en el interior?!...

Es decir, Dios esta en todas partes, pero habita en el interior...

Regresando a la mujer de mi vida, porque es que me pierdo con Rastafar I y me encuentro a la vez con mi compañía en el camino de rectitud, mi mujer, mi Empress, el complemento perfecto para mi alma, el incalculable poder que imprime en mi su presencia ausente, pero presencia real en todos los sueños de mi vida...

Necesito que se haga realidad el sueño que soñé alguna vez, el de la cabaña de madera, el corral con los animales, el lago cristalino y las montañas de la sabiduría y de la vida. Escalarlas diariamente para vivir y meditar, descender al llano para encontrarme con sus hijos y enseñarles de mi trajinar por los caminos pedregosos de las encumbradas sierras, bañarme en el agua que ya dejara de ser el río mas ancho para convertirse en el lago mas profundo jamás conocido, así como se convertirá mi amor, de ser el mas grande del mundo a ser el mas profundo del mundo, porque ríos anchos podrán cruzar muchas personas a nado o a bordo de una pequeña barca que la lleven los vientos, pero la profundidad del amor que tengo para con la mujer que amo solo ella podrá explorarlo, solo será ella quien llegue a las profundidades y descubra allí, donde solo se hacen perceptibles algunos pocos rayos de sol que iluminan los corales escondidos en el finito fondo del agua, mi amor, inalterable, eterno, y divino...

 

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